Día 4 de 9

Cuarto día — La obediencia libre

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,34-38

    34 Pero María dijo al ángel: ¿Cómo ha de ser eso? Pues yo no conozco ni jamás conoceré varón alguno. 35 El ángel, en respuesta, le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por cuya causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. 36 Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo: y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes: 37 porque para Dios nada es imposible. 38 Entonces dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y en seguida el ángel, desapareciendo, se retiró de su presencia. La visitación
  3. Meditación del día 4

    Dijo sí sin que la obligaran. La libertad de verdad no es hacer lo que apetece, es poder entregarse.

    María pregunta antes de responder. «¿Cómo será eso?» no es desconfianza: es alguien que se toma en serio lo que le proponen y quiere entenderlo. Dios no le exige que se calle. Le contesta, le da una señal en su prima Isabel, y solo entonces ella dice: «He aquí la esclava del Señor». Su sí es libre porque ha tenido espacio para pensarlo.

    Ten cuidado con una obediencia mal entendida que se ha predicado mucho: la de aguantar sin preguntar, la de no molestar, la de callar ante lo injusto porque «así lo quiere Dios». Eso no es lo de Nazaret. El sí de María fue el de una mujer que sabía lo que arriesgaba —una joven embarazada antes de convivir con su esposo— y lo asumió de frente. La libertad cristiana no consiste en tener todas las puertas abiertas, sino en poder cerrar algunas por algo que vale la pena. Piensa en el sí que tienes pendiente, o en el que diste hace años y ahora te pesa sostener.

  4. Petición

    Virgen María, dame libertad para decir sí
    y para sostenerlo después.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.