Día 6 de 9

Sexto día — Madre nuestra

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,25-27

    25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
  3. Meditación del día 6

    Al pie de la cruz recibió el encargo de ser madre de todos. Por eso se le habla como se habla en casa.

    Junto a la cruz no quedaba casi nadie. Unas cuantas mujeres y un discípulo. En ese momento, cuando ya no le quedaba nada que dar, Jesús hace un último encargo doméstico: a su madre le da un hijo y al discípulo le da una madre. Y el texto añade un detalle práctico: desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. No se quedó en palabras bonitas; le hizo sitio.

    Por eso a María se le habla como se habla en casa, con nombres propios y cosas pequeñas. Pero el encargo va en las dos direcciones. Si ella es madre de todos, tú también tienes que recibir a alguien en tu casa: la suegra que ya no puede vivir sola, el sobrino que llegó de otro país, la vecina viuda. Muchas familias se rompen justo cuando hay que cuidar a un mayor, y casi siempre la carga cae sobre una sola hija. Hoy, al nombrar a los tuyos, pregúntate quién en tu familia está cargando sola con lo que debería repartirse.

  4. Petición

    Madre, cuida a mi familia:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.