Día 3 de 9

Tercer día — La pureza que no es remilgo

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 5,27-30

    27 Habéis oído que se dijo a vuestros mayores: No cometerás adulterio. 28 Yo os digo más: cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo hacia ella, ya adulteró en su corazón. 29 Y si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecar, sácalo y arrójalo fuera de ti; pues mejor te está el perder uno de tus miembros que no que todo el cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si es tu mano derecha la que te sirve de escándalo, córtala y tírala lejos de ti; pues mejor te está que perezca uno de tus miembros que no el que vaya todo tu cuerpo al infierno.
  3. Meditación del día 3

    Ser limpio de corazón no es tenerle miedo al cuerpo: es no usar a nadie, ni con la mirada.

    Jesús lleva el mandamiento de la conducta a la mirada. No habla de tener cuerpo, ni de sentir atracción, que son cosas buenas y normales. Habla de mirar a alguien como algo que se toma. Las imágenes del ojo y la mano son exageraciones a propósito, al estilo de los maestros de su tiempo, para decir que esto va en serio; nadie debe leerlas al pie de la letra.

    La pureza que celebra la Inmaculada no tiene nada que ver con la vergüenza del cuerpo que se enseñó en tantas casas y colegios, ni con vigilar cómo visten las mujeres. Tiene que ver con no usar a nadie. Y eso va más allá del deseo: se usa a la gente cuando se la trata como mano de obra barata, cuando el jefe mira a la empleada de arriba abajo, cuando un hijo es solo el que te va a cuidar en la vejez o un amigo solo un contacto. Hoy revisa tu mirada en un sitio concreto: el trabajo, la calle, la pantalla del móvil. Ahí se juega la limpieza de corazón.

  4. Petición

    Dame limpieza de corazón:
    que no use a las personas
    ni las mire como se mira una cosa.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.