Día 3 de 9
Tercer día — La pureza que no es remilgo
Oración de todos los días
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Amén.Lectura del día
27 Habéis oído que se dijo a vuestros mayores: No cometerás adulterio. 28 Yo os digo más: cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo hacia ella, ya adulteró en su corazón. 29 Y si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecar, sácalo y arrójalo fuera de ti; pues mejor te está el perder uno de tus miembros que no que todo el cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si es tu mano derecha la que te sirve de escándalo, córtala y tírala lejos de ti; pues mejor te está que perezca uno de tus miembros que no el que vaya todo tu cuerpo al infierno.
Meditación del día 3
Ser limpio de corazón no es tenerle miedo al cuerpo: es no usar a nadie, ni con la mirada.
Jesús lleva el mandamiento de la conducta a la mirada. No habla de tener cuerpo, ni de sentir atracción, que son cosas buenas y normales. Habla de mirar a alguien como algo que se toma. Las imágenes del ojo y la mano son exageraciones a propósito, al estilo de los maestros de su tiempo, para decir que esto va en serio; nadie debe leerlas al pie de la letra.
La pureza que celebra la Inmaculada no tiene nada que ver con la vergüenza del cuerpo que se enseñó en tantas casas y colegios, ni con vigilar cómo visten las mujeres. Tiene que ver con no usar a nadie. Y eso va más allá del deseo: se usa a la gente cuando se la trata como mano de obra barata, cuando el jefe mira a la empleada de arriba abajo, cuando un hijo es solo el que te va a cuidar en la vejez o un amigo solo un contacto. Hoy revisa tu mirada en un sitio concreto: el trabajo, la calle, la pantalla del móvil. Ahí se juega la limpieza de corazón.
Petición
Dame limpieza de corazón:
que no use a las personas
ni las mire como se mira una cosa.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Oh María, concebida sin pecado,
ruega por nosotros que recurrimos a ti.Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
alcánzanos un corazón limpio
y la constancia de empezar otra vez cada día.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.