Día 7 de 9

Séptimo día — El Magníficat

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Asunción,
    llevada al cielo en cuerpo y alma:
    recuérdame que mi cuerpo también importa.

    Cuida el mío, que ya me avisa;
    y dame esperanza de lo que no se ve.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,46-55

    46 Y María dijo: Mi alma glorifica al Señor: 47 y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios, salvador mío. 48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por lo tanto, ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todo poderoso, cuyo nombre es santo: 50 y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Hizo alarde del poder de su brazo: deshizo las miras del corazón de los soberbios. 52 Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos: y a los ricos los despidió sin nada. 54 Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo: 55 según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
  3. Meditación del día 7

    La mujer llevada al cielo es la que cantó que Dios derriba a los poderosos y levanta a los humildes.

    El Magníficat es la oración de una chica embarazada en una aldea sin importancia, y es el texto más subversivo que se reza en la Iglesia. Dios derriba del trono a los poderosos y levanta a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías. María canta eso antes de nacer su hijo, como algo que Dios ya está haciendo.

    La Iglesia celebra que esa mujer fue llevada al cielo. Sería un error leer la Asunción como una invitación a desentenderse de la tierra, como si lo único importante fuera llegar arriba. La que está en el cielo es la que cantó que el orden de este mundo está al revés. Mira dónde vives: quién se queda con la tierra, quién pasa hambre, quién no tiene voz en el pueblo. Esperar el cielo no es excusa para aceptar todo eso con resignación. Es, más bien, saber hacia dónde va la historia y ponerse de ese lado ya.

  4. Petición

    Que la esperanza del cielo
    no me quite las ganas de arreglar la tierra.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen Asunta al cielo,
    ruega por nosotros
    y alcánzanos la esperanza de la resurrección,
    cuerpo y alma, como tú.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.