Día 3 de 9

Tercer día — Quién manda en mi vida

  1. Oración de todos los días

    Jesucristo, Rey del Universo,
    que reinas desde una cruz:

    reina en lo que decido y en lo que gasto,
    en cómo trato a los míos
    y en lo que dejo entrar en mi casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 6,25-28

    25 Ninguno puede servir a dos señores: porque o tendrá aversión al uno y amor al otro: o si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 26 En razón de eso os digo, no os acongojéis por el cuidado de hallar qué comer para sustentar vuestra vida, o de dónde sacaréis vestidos para cubrir vuestro cuerpo. ¡Qué!, ¿no vale más la vida que el alimento: y el cuerpo que el vestido? 27 Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros: y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más, sin comparación, que ellas? 28 Y ¿quién de vosotros a fuerza de discursos puede añadir un codo a su estatura?
  3. Meditación del día 3

    En la práctica manda el dinero, el qué dirán o el miedo. Conviene saberlo.

    Jesús es tajante: nadie puede servir a dos señores. O se ama a uno y se desprecia al otro, o al revés. No se puede servir a Dios y al dinero. E inmediatamente después habla de la angustia: no se preocupen por qué comer o qué ponerse; miren las aves del cielo. Une las dos cosas porque van juntas.

    El dinero manda casi siempre a través del miedo. Miedo a no llegar a fin de mes, a perder el trabajo, a quedarse atrás frente a los demás. Ese miedo decide muchas cosas: cuántas horas trabajas, qué callas ante el jefe, cuánto tiempo pasas con tus hijos, qué haces con tus principios cuando cuesta. Y otras veces manda el qué dirán: lo que pensará la familia, los vecinos, los de la iglesia.

    No se trata de despreciar la plata, que hace falta para vivir, ni de ser imprudente con el futuro. Se trata de saber quién decide. Hoy haz un examen sincero: en las tres últimas decisiones importantes de tu vida, ¿quién mandó? Ponle nombre. Es el primer paso para que deje de hacerlo.

  4. Petición

    Muéstrame quién manda de verdad en mí,
    y destrónalo.
    Amén.

  5. Oración final

    Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera.

    Jesucristo, Rey del Universo:
    reina en nuestras familias,
    en nuestro trabajo y en nuestro país;
    que tu reino sea de verdad, justicia y paz.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.