Día 2 de 9

Segundo día — «Mi reino no es de este mundo»

  1. Oración de todos los días

    Jesucristo, Rey del Universo,
    que reinas desde una cruz:

    reina en lo que decido y en lo que gasto,
    en cómo trato a los míos
    y en lo que dejo entrar en mi casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 18,33-37

    33 Oído esto, Pilato entró de nuevo en el pretorio, y llamó a Jesús, y le preguntó: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? 34 Respondió Jesús: ¿Dices tú eso de ti mismo, o te lo han dicho de Mí otros? 35 Replicóle Pilato: ¡Qué!, ¿acaso soy yo judío? Tu nación y los pontífices te han entregado a mí: ¿qué has hecho? 36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos: mas mi reino no es de acá. 37 Replicóle a esto Pilatos: ¿Conque Tú eres rey? Respondió Jesús: Así es, como dices: Yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece a la verdad, escucha mi voz.
  3. Meditación del día 2

    Lo dijo ante quien tenía poder para matarlo. No aspiraba a su trono.

    Pilato le pregunta a Jesús si es rey, y Jesús le contesta con otra pregunta. Luego explica: mi reino no es de este mundo; si lo fuera, mis servidores habrían luchado para que no me entregaran. Y añade para qué ha venido: para dar testimonio de la verdad.

    Jesús está delante del hombre que puede mandarlo crucificar, y no le disputa el poder. No organiza una rebelión ni pide a nadie que lo defienda con armas. Esa negativa es la clave de todo su reinado. Su autoridad no viene de la fuerza ni necesita imponerse.

    Los cristianos no siempre hemos entendido esto. Ha habido guerras, inquisiciones, conversiones forzadas y alianzas con dictaduras en nombre de Cristo. Hoy también hay quien quiere usar la fe como bandera para ganar elecciones o para desacreditar al que piensa distinto. Defender lo que crees es legítimo. Imponerlo por la fuerza o por el miedo, no. Hoy pide perdón por lo que se ha hecho en nombre de este rey, y pide que tu manera de vivir la fe convenza por la verdad, no por la presión.

  4. Petición

    Líbranos de querer imponer la fe por la fuerza.
    Amén.

  5. Oración final

    Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera.

    Jesucristo, Rey del Universo:
    reina en nuestras familias,
    en nuestro trabajo y en nuestro país;
    que tu reino sea de verdad, justicia y paz.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.