El consuelo en el sufrimiento
Dios cerca de los que sufren.
Bendito sea Dios, padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias, y Dios de toda consolación,
2 Corintios 1:3
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.
Mateo 5:4
A la verdad, yo estoy persuadido de que los sufrimientos de la vida presente no son de comparar con aquella gloria venidera, que se ha de manifestar en nosotros.
Romanos 8:18
y Dios enjugará de sus ojos todas las lágrimas: ni habrá ya muerte, ni llanto, ni alarido, ni habrá más dolor, porque las cosas de antes son pasadas.
Apocalipsis 21:4
Más versículos relacionados
- Jeremías 16:7 Ni entre ellos habrá nadie que parta el pan, para consolar al que está llorando por su difunto; ni a los que lloran la pérdida de su padre y de su madre les darán alguna bebida para su consuelo.
- Judit 6:16 Luego que cesó el llanto, y concluida que fue la oración del pueblo, que duró todo el día, consolaron a Aquior,
- Jeremías 31:13 Entonces se regocijarán las vírgenes al sonido de músicos instrumentos, y los jóvenes a una con los ancianos. Yo cambiaré su llanto en gozo, y los consolaré, y los llenaré de alegría en cambio de su pasado dolor.
- Génesis 37:35 Y juntándose todos los demás hijos para aliviar el dolor del padre, no quiso admitir consuelo ninguno, sino que decía: Descenderé deshecho en lágrimas a encontrar y unirme con mi hijo en el sepulcro. Y perseveró en el llanto.
- Eclesiástico 22:13 Siete días dura el llanto por un muerto pero el llanto por el fatuo y el impío ha de durar mientras vivan.
- Apocalipsis 18:8 Por eso, en un día sobrevendrán sus plagas, mortandad, llanto y hambre, y será abrasada del fuego, porque poderoso es el Dios que ha de juzgarla. Llanto de los amigos de Babilonia
- Lamentaciones 2:13 ¿Con quién te compararé, o a qué cosa te asemejaré, ¡oh hija de Jerusalén!? ¿A quién te igualaré, a fin de consolarte, ¡oh virgen hija de Sión!? Porque grande es como el mar tu tribulación. ¿Quién podrá remediarte? NUN.
- 2 Corintios 1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que se hallan en cualquier trabajo, con la misma consolación con que nosotros somos consolados por Dios.