Ayuno

Privarse de comida para dejar sitio a Dios, y para que se note quién manda en uno.

Duelo y súplica

En Israel se ayuna en el luto, ante el peligro y en el día de la Expiación. Es un lenguaje del cuerpo: quien no come está diciendo que hay algo más urgente que comer. El pueblo ayuna cuando quiere que Dios mire su situación.

La crítica profética

Isaías lanza la advertencia más dura: hay ayunos que no sirven de nada porque conviven con la injusticia. El ayuno que Dios quiere es partir el pan con el hambriento y romper las cadenas del oprimido. La renuncia que no cambia la conducta es teatro.

A escondidas

Jesús ayuna cuarenta días antes de empezar, y luego enseña a hacerlo sin cara larga, perfumándose la cabeza para que nadie lo note. El criterio es limpio: si el ayuno se hace para ser visto, ya cobró su recompensa.

Lecturas

  • Isaías 58,6-7¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien el que deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones usuarias que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo gravamen? ¿Que partas tu pan con el hambriento, y que…
  • Joel 2,12Ahora, pues, convertios a Mí, dice el Señor, de todo vuestro corazón, con ayunos, con lágrimas y con gemidos.
  • Mateo 4,1-2En aquella sazón, Jesús fue conducido del Espíritu de Dios al desierto para que fuese tentado allí por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches, tuvo hambre.
  • Mateo 6,16-18Cuando ayunéis, no os pongáis caritristes como los hipócritas: que desfiguran sus rostros, para mostrar a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya recibieron su galardón. Tú, al contrario, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara, para que no conozcan…

Véase también

Arrepentimiento · Desierto

Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).