Joel 2

1 Sonad la trompeta en Sión, prorrumpid en alaridos desde mi santo monte, estremézcanse todos los moradores de la tierra; porque se acerca el día del Señor, porque está ya para llegar.

2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublados y de torbellinos Un pueblo numeroso y fuerte se derrama por todos los montes, como se extiende la luz por la mañana: no lo ha habido semejante desde el principio, ni lo habrá en muchas generaciones. Significado Co. 14; Is. 44, 3

3 Delante de él va un fuego devorador, y lleva en pos de sí una abrasadora llama: la tierra que antes de su llegada era un paraíso de delicias, la deja hecha un asolado desierto, sin que nadie pueda librarse de él.

4 El aspecto de esa multitud es como de caballos; y como caballería ligera, así correrán.

5 Saltarán sobre las cordilleras de los montes con un ruido semejante al de los carros, como el ruido que hacen las llamas cuando abrasan los pajares, como una muchedumbre de gente armada cuando se ordena en batalla.

6 A su arribo quedarán yertos de terror los pueblos, y todas las caras se pondrán del color denegrido de una olla.

7 Correrán como campeones: como fuetes guerreros, así escalarán el muro: nadie se saldrá de sus filas, ni se desviará de su camino.

8 No se embarazarán los unos a los otros: cada uno tirará en línea recta por su senda, y aun cayendo, o saltando desde las ventanas, no se harán daño.

9 Asaltarán una ciudad, correrán por las murallas, subirán por las casas, entrarán por las ventanas como ladrones.

10 A su llegada se estremecerá la tierra, los cielos se conmoverán, se oscurecerán el sol y la luna, y las estrellas retirarán su resplandor.

11 Porque el Señor ha hecho oír su voz al arribo de sus ejércitos: pues son innumerables sus batallones, los cuales son fuertes, y ejecutan sus órdenes. Porque es grande y muy terrible el día del Señor. ¿Y quién podrá soportarle?. Haced penitencia

12 Ahora, pues, convertios a Mí, dice el Señor, de todo vuestro corazón, con ayunos, con lágrimas y con gemidos.

13 Y rasgad vuestros corazones, y no vuestros vestidos: y convertios al Señor Dios vuestro: puesto que el Señor es benigno y misericordioso, y paciente, y de mucha clemencia, e inclinado a suspender el castigo.

14 ¿Quién sabe si se inclinará a piedad, y os perdonará, y os dejará gozar de la bendición, y el poder ofrecer sacrificios y libaciones al Señor Dios vuestro?

15 Sonad la trompeta en Sión,

16 intimad un santo ayuno, convocad a junta; congregad el pueblo, purificad a toda la gente, reunid a los ancianos, haced venir a los párvulos, y a los niños de pecho: salga del lecho nupcial el esposo, y de su tálamo la esposa.

17 Lloren entre el vestíbulo y el altar los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, y no abandones al oprobio la herencia tuya, entregándola al dominio de las naciones. Porque tendrán pretexto las gentes para decir: El Dios de ellos, ¿dónde está? Frutos de la penitencia

18 El Señor miró con ardiente amor a su tierra, y ha perdonado a su pueblo.

19 Y ha hablado el Señor, y ha dicho a su pueblo: Yo os enviaré trigo, y vino, y aceite, y seréis abastecidos de ello, y nunca más permitiré que seáis el escarnio de las naciones.

20 Y arrojaré lejos de vosotros a aquel que vino del septentrión, y le echaré a un país despoblado y yermo: su vanguardia hacia el mar de oriente; y la retaguardia hacia el mar más distante; y allí se pudrirá y despedirá fétido olor por haber obrado con soberbia.

21 No tienes ya que temer, ¡oh tierra de Judá!, gózate y alégrate: porque el Señor ha obrado grandes maravillas.

22 Vosotros, ¡oh animales del campo!, no temáis ya; porque las campiñas del desierto van a cubrirse de hierba, darán su fruto los árboles, los higuerales, y las viñas han brotado con todo vigor.

23 Y vosotros, ¡oh hijos de Sión!, gózaos y alegraos en el Señor Dios vuestro, porque os ha dado que nazca de vosotros el maestro de la justicia, y os enviará las lluvias de otoño y de.primavera como antiguamente.

24 Y se llenarán de trigo las eras, y los lagares rebosarán de vino y de aceite.

25 Y os compensaré los años estériles que ocasionó la langosta, el pulgón, y la roya, y la oruga, terribles ejércitos que envié contra vosotros.

26 Y comeréis abundantemente hasta saciaros del todo, y bendeciréis el nombre del Señor Dios vuestro, que ha hecho a favor de vosotros cosas tan admirables; y nunca jamás será confundido mi pueblo.

27 Y conoceréis que Yo resido en medio de Israel, y que Yo soy el Señor Dios vuestro, y que no hay otro sino Yo; y jamás volverá a ser confundido el pueblo mío. JOEL La efusión del Espíritu

28 Y después de esto sucederá que derramaré yo mi espíritu sobre toda clase de hombres; y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños misteriosos, y tendrán visiones vuestros jóvenes.

29 Y aun también sobre mis siervos y siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y haré aparecer prodigios en el cielo y sobre la tierra, sangre, y fuego, y torbellinos de humo.

31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de la llegada de aquel grande y espantoso día del Señor.

32 Y sucederá que cualquiera que invocare el nombre del Señor, será salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén hallarán la salvación, como ha dicho el Señor, los restos del pueblo de Judá; los cuales serán llamados por el Señor a su Iglesia. Juicio Final

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).