Suceso, Pablo y Lucio fueron obispos del norte de África en el siglo III, cuando la Iglesia de esa región, encabezada por Cartago, era una de las más vivas del cristianismo antiguo. El Martirologio Romano los recuerda como pastores que participaron en un concilio celebrado en Cartago y que después dieron la vida por la fe durante una persecución imperial.
Los datos sobre ellos son escasos. En las actas del concilio de obispos africanos reunido en Cartago por san Cipriano en el año 256 figuran prelados con estos mismos nombres: un Suceso, obispo de Abbir Germaniciana; un Lucio, de Thebeste, y un Pablo, de Obba. Es probable que se trate de ellos, aunque la persecución en que murieron es discutida: el martirologio menciona la de Decio, de mediados del siglo III, mientras que los estudiosos tienden a relacionarlos con la de Valeriano, que en 258 costó también la vida a Cipriano. En cualquier caso, pertenecen a la generación de obispos que guiaron a las comunidades africanas en una época de duras pruebas, de debates sobre la readmisión de los que habían apostatado y de fuerte comunión entre las iglesias.
Su memoria fue incorporada en la última edición del Martirologio Romano, que los celebra juntos el 18 de enero. Recuerdan la fidelidad de los pastores que no abandonaron a su pueblo en tiempos de persecución.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.