
Santa Prisca es una de las santas más antiguas veneradas en Roma, pero también una de las más difíciles de precisar. Sabemos con certeza que desde los primeros siglos existió en la colina del Aventino una iglesia dedicada a ella, con título cardenalicio, y que en Roma se le daba culto como mártir. Lo que no se conoce con seguridad es quién fue exactamente.
Según la tradición, Prisca era una joven romana que murió mártir en los primeros siglos por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses. Sus actas, sin embargo, son tardías y repiten el relato de otra mártir, por lo que los historiadores no les conceden valor. Desde la Edad Media también se la ha relacionado con Prisca o Priscila, la esposa de Áquila, colaboradores de san Pablo citados en el Nuevo Testamento; de hecho, la iglesia del Aventino pasó a llamarse durante un tiempo título de Áquila y Prisca. Pero el Martirologio Romano celebra a esa pareja en otra fecha y la identificación sigue siendo una conjetura.
Lo que permanece es el testimonio de un culto antiguo y constante. La basílica de Santa Prisca, en el Aventino, conserva su memoria y es el principal lugar donde se la venera.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.