
Facio, también llamado Fazio, nació en Verona hacia el año 1200 y se formó como orfebre, oficio en el que alcanzó pronto gran prestigio. Las envidias de otros artesanos lo llevaron a trasladarse a Cremona, en Lombardía. Más tarde volvió a Verona para reconciliarse con sus adversarios, pero fue encarcelado injustamente, y solo recuperó la libertad gracias a la intervención de los cremoneses, que lo consideraban ya uno de los suyos.
De vuelta en Cremona dejó en segundo plano su oficio para dedicarse a la caridad. Fundó una fraternidad laical del Espíritu Santo, dedicada a socorrer a pobres, peregrinos y enfermos, y abrió su propia casa para acogerlos. Peregrinó en varias ocasiones a Roma y a Santiago de Compostela. El obispo de Cremona lo estimaba tanto que lo nombró visitador de los monasterios de la diócesis, un encargo excepcional para un laico. Hacia 1240 fundó también un hospital en Soncino.
Murió el 18 de enero de 1272, con fama de santidad. Poco después un sacerdote escribió su vida en latín, con una lista de favores atribuidos a su intercesión. El beato Pío IX confirmó su culto en 1873. Sus reliquias se veneran en la catedral de Cremona, cerca de las de san Homobono, otro santo laico de la ciudad, y en el tesoro catedralicio se conservan piezas de orfebrería atribuidas a sus manos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.