
Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, conocida como Teresa de Lisieux, nació en Alençon, en Francia, en 1873. Era la menor de las hijas de Luis Martin y Celia Guérin, también canonizados. Perdió a su madre a los cuatro años y la familia se trasladó a Lisieux. Siguiendo a dos de sus hermanas, quiso entrar muy joven en el Carmelo de esa ciudad, y, tras pedir incluso permiso al papa León XIII durante una peregrinación a Roma, ingresó en 1888, con quince años.
En el monasterio llevó una vida aparentemente sencilla, sin hechos extraordinarios. Descubrió lo que llamó su «caminito»: la santidad vivida en lo pequeño de cada día, con confianza total en el amor misericordioso de Dios, como un niño en brazos de su padre. Por obediencia escribió sus recuerdos, publicados tras su muerte como «Historia de un alma», un libro que se difundió por todo el mundo. Aunque nunca salió del convento, rezó y se ofreció por los misioneros, y mantuvo correspondencia con dos de ellos.
Murió de tuberculosis el 30 de septiembre de 1897, con veinticuatro años. Pío XI la canonizó en 1925 y la declaró patrona de las misiones; Juan Pablo II la proclamó doctora de la Iglesia en 1997. Es también copatrona de Francia, y su basílica de Lisieux recibe a numerosos peregrinos.
Oración
Himno
Nos apremia el amor, vírgenes santas,
Vosotras, que seguisteis su camino,
Guiadnos por las sendas de las almas
Que hicieron de su amor amar divino.
Esperasteis en vela a vuestro Esposo
En la noche fugaz de vuestra vida,
Cuando llamó a la puerta, vuestro gozo
Fue contemplar su gloria sin medida.
Vuestra fe y vuestro amor, un fuego ardiente
Que mantuvo la llama en la tardanza,
Vuestra antorcha encendida ansiosamente
Ha colmado de luz vuestra esperanza.
Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero
Con la Iglesia de Dios ha celebrado,
No dejéis que se apague nuestro fuego
En la pereza y el sueño del pecado.
Demos gracias a Dios y, humildemente,
Pidamos al Señor que su llamada
Nos encuentre en vigilia permanente,
Despiertos en la fe y en veste blanca.
Amén
Dios y Padre Nuestro, que abres las puertas de tu reino a los pequeños y humildes, haz que sigamos confiadamente el camino de sencillez que siguió Santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, también nosotros lleguemos a descubrir aquella gloria que permanece escondida a los sabios y prudentes según el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.