
Isabel Flores de Oliva nació en Lima el 20 de abril de 1586, en una familia de origen español con muchos hijos y recursos modestos. Desde pequeña la llamaron Rosa, nombre con el que fue confirmada por santo Toribio de Mogrovejo. Muy pronto mostró una fuerte inclinación a la oración y a la penitencia, y rechazó los proyectos de matrimonio de su familia. Para ayudar en casa trabajaba bordando y cultivando flores.
Tomó como modelo a santa Catalina de Siena y en 1606 vistió el hábito de terciaria dominica, sin entrar en un convento. Vivió retirada en una pequeña ermita que construyó en el huerto familiar, dedicada a la oración y a severas penitencias, y acogía en la casa a enfermos pobres, indígenas y esclavos, a quienes atendía personalmente. Fue conocida en la ciudad por su vida austera y su caridad, y mantuvo relación con religiosos y con otros santos limeños de su tiempo.
Murió en Lima el 24 de agosto de 1617, con apenas treinta y un años. Fue beatificada en 1668 y canonizada en 1671 por el papa Clemente X, la primera santa nacida en América. Es patrona de Lima, del Perú, de América y de Filipinas. Su santuario limeño, junto al lugar de su casa, recibe a miles de fieles, sobre todo el 30 de agosto, fecha en que se celebra su fiesta en el Perú y en buena parte de América Latina.
Oración
Himno
Cuando, Señor, en quieta lontananza Se encienden los fulgores de este día, No dejes avivar nuestra esperanza, Atiende al corazón que en ti confía.
Van a pasar por manos laboriosas Los granos de un rosario de ilusiones, Acógelas, Señor, que son hermosas, Amor y don de nuestros corazones.
Mujer llena de Dios, oh Santa Rosa, Vivir para el Señor, para el Amado, Fue el ansia de tu amor, gracia divina, LLevada de su fuerza y de su mano.
No olvides los que vamos de camino Siguiendo en el desierto tus pisadas, Aboga ante el Señor favor divino, Seguir como seguiste sus llamadas.
Proclamen nuestros labios la grandeza Del Padre que en el Hijo nos dio gozo, Y, siendo nuestra herencia la pobreza, Nos colma de su amor el Fuego Santo. Amén
Dios nuestro, que impulsaste a Santa Rosa de Lima a apartarse de la vida del mundo por amor tuyo y a consagrarse sólo a ti, en la austeridad y en la penitencia, concédenos, por su intercesión, que sepamos seguir, en éste mundo, el camino que conduce a la verdadera vida, para que lleguemos a gozar del torrente de tus delicias allá en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.