
Santa Juliana fue una joven mártir de Nicomedia, en Bitinia, en la actual Turquía, durante la persecución de Diocleciano, a comienzos del siglo IV. Nicomedia era entonces una de las residencias del emperador, y allí comenzó la última gran persecución contra los cristianos. Su culto es muy antiguo, aunque los detalles de su vida proceden de una pasión con muchos elementos legendarios.
Según ese relato, su padre, pagano, la prometió en matrimonio a un alto funcionario llamado Eleusio. Juliana, que se había hecho cristiana, puso como condición que él se convirtiera, y ante su negativa rechazó la boda. Su padre la entregó entonces a las autoridades, y el propio Eleusio, como juez, la sometió a tormentos para que renegara. La tradición cuenta que, en la prisión, se le presentó el demonio disfrazado de ángel para convencerla de que cediera, y que ella lo desenmascaró y lo ató; por eso se la representa a menudo sujetando con una cadena a un pequeño demonio. Finalmente fue decapitada.
Poco después sus reliquias fueron llevadas a Italia, a la región de Campania; por eso el Martirologio la recuerda allí. Su culto se difundió ampliamente en la Edad Media por Italia, los Países Bajos e Inglaterra. Su memoria se celebra el 16 de febrero.
Oración
Señor y Dios nuestro,
que glorificaste a Santa Juliana con
la doble corona de la virginidad y del
martirio, concédenos que esta
comunión nos ayude a superar todas
las pruebas y podamos así alcanzar el
Reino eterno. Por nuestro Señor
Jesucristo tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. Amén
Calendario de fiestas marianas: Nuestra Señora de la Espina, Chalons-sur-Marne, Francia (Siglo 19)
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.