Guivorada, conocida también como Wiborada, nació a finales del siglo IX en una familia noble de Suabia, en el sur de la actual Alemania. Muy joven se dedicó a la oración y al servicio de la Iglesia, y se cuenta que cosía y confeccionaba libros y ornamentos para la abadía de San Galo, en la actual Suiza, uno de los grandes centros culturales de su tiempo, donde su hermano Hitton había ingresado como monje.
Tras peregrinar a Roma, optó por la vida de reclusa: hacia el año 916 se hizo emparedar en una pequeña celda junto a la iglesia de San Magno, cerca de la abadía. Desde allí rezaba, preparaba hostias para la misa, repartía limosnas y aconsejaba a quienes se acercaban a su ventana, entre ellos los propios monjes. Según la tradición, presintió la llegada de los húngaros, que en esos años saqueaban la región, y advirtió a la comunidad, que pudo poner a salvo a los monjes y la biblioteca.
Cuando los invasores llegaron, en mayo de 926, ella se negó a abandonar su celda y murió a golpes. El papa Clemente II la canonizó en 1047, y es considerada la primera mujer canonizada formalmente por un papa. Por haber salvado los libros de San Galo, es patrona de las bibliotecas, de los bibliotecarios y de los amantes de los libros. Su fiesta se celebra el 2 de mayo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.