
Atanasio nació hacia el año 296 en Alejandría, en Egipto, y fue uno de los grandes defensores de la fe en el siglo IV. Siendo diácono, acompañó a su obispo Alejandro al concilio de Nicea, en el año 325, que proclamó que el Hijo de Dios es de la misma naturaleza que el Padre frente a la doctrina de Arrio, para quien el Hijo era una criatura. En 328 sucedió a Alejandro como obispo de Alejandría.
Durante sus cuarenta y cinco años de episcopado defendió la fe de Nicea con una firmeza que le valió muchos enemigos. El arrianismo contaba con el apoyo de varios emperadores y de numerosos obispos, y Atanasio fue desterrado cinco veces de su sede; pasó en total unos diecisiete años en el exilio, en Tréveris, en Roma o escondido entre los monjes del desierto egipcio. Entre sus escritos destacan el tratado sobre la Encarnación del Verbo, sus discursos contra los arrianos y la Vida de san Antonio, que dio a conocer el monacato a todo el mundo cristiano. Una carta suya de Pascua del año 367 contiene la lista de los libros del Nuevo Testamento tal como hoy se reconocen.
Murió en Alejandría el 2 de mayo de 373, de nuevo en paz con su comunidad. Es doctor de la Iglesia y se le venera tanto en Occidente como en las Iglesias orientales, que lo cuentan entre los grandes padres de la fe.
Oración
Dijo Jesús: "A quien se declare a mi favor ante la gente de este mundo, yo me declararé a su favor ante mi Padre Celestial y sus ángeles".
HONDO SABER DE DIOS FUE VUESTRA CIENCIA
Hondo saber de Dios fue vuestra ciencia.
su espíritu de verdad os dio a beberla
en la Revelación, que es su presencia
en velos de palabra siempre nueva.
Abristeis el camino para hallarla
a todo el que de Dios hambre tenía,
palabra del Señor que, al contemplarla,
enciende nuestras luces que iluminan.
Saber de Dios en vida convertido
es la virtud del justo, que, a su tiempo,
si Dios le dio la luz, fue lo debido
que fuera su verdad, su pensamiento.
Demos gracias a Dios humildemente,
y al Hijo, su verdad que a todos guía,
dejemos que su Luz, faro esplendente,
nos guíe por el mar de nuestra vida. Amén.
Dios todopoderoso y eterno, que suscitaste a san Atanasio como preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, haz que nosotros, iluminados por sus enseñanzas y ayudados por sus ejemplos, crezcamos en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.