Gorgonia vivió en Capadocia, en el centro de Asia Menor, en el siglo IV. Era la hija mayor de san Gregorio el Viejo, obispo de Nacianzo, y de santa Nona, y hermana de dos santos: san Gregorio Nacianceno, uno de los grandes teólogos de la Iglesia, y san Cesáreo, médico. Casi todo lo que sabemos de ella procede del discurso fúnebre que su hermano Gregorio pronunció tras su muerte, un texto de gran valor que presenta a Gorgonia como modelo de mujer cristiana casada.
Se casó con un hombre llamado Alipio y tuvo tres hijos, a los que educó en la fe con el mismo esmero con que ella había sido educada. Según su hermano, fue una esposa y madre ejemplar, modesta en el vestir, generosa con los pobres, prudente en sus palabras y constante en la oración; su casa estaba abierta a todos, y su influencia llevó a su marido a pedir el bautismo. Gregorio relata también que se recuperó de un grave accidente y que, en otra ocasión, aquejada de una enfermedad que los médicos daban por incurable, acudió de noche a la iglesia a rezar ante el altar con gran fe y quedó curada.
Murió hacia el año 370, rodeada de su familia, después de haber recibido el bautismo, que en aquella época muchos cristianos retrasaban hasta la edad adulta. Su hermano destaca la serenidad con que afrontó la muerte. Se la recuerda el 9 de diciembre como ejemplo de santidad vivida en el matrimonio y la vida familiar.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.