
San Protasio fue obispo de Milán a mediados del siglo IV, unas décadas antes de san Ambrosio. Las antiguas listas episcopales lo cuentan como el octavo obispo de la ciudad y le atribuyen un largo episcopado, aunque los datos históricos permiten pensar que fue más breve, de unos diez años, en torno a la década de 340.
Su nombre aparece vinculado a san Atanasio de Alejandría, el gran defensor de la fe de Nicea frente al arrianismo, la doctrina que negaba la plena divinidad de Cristo. Atanasio, que pasó varios años desterrado de su sede, cuenta que fue recibido en Milán por el emperador Constante en presencia del obispo Protasio, quien apoyó su causa. Atanasio lo menciona también entre los obispos que participaron en el concilio de Sárdica, celebrado hacia el año 343, que defendió la fe nicena y la inocencia del propio Atanasio.
Según los antiguos catálogos milaneses, murió un 24 de noviembre y fue sepultado en la basílica de San Víctor de Milán. Es recordado por la Iglesia ambrosiana como uno de los obispos que mantuvieron la fidelidad a la fe de Nicea en los años difíciles de la crisis arriana.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.