Alberto de Lovaina nació hacia 1166, hijo de Godofredo III, duque de Brabante, y se crió en el castillo que su familia tenía en Lovaina. Destinado desde niño a la carrera eclesiástica, fue canónigo de Lieja muy joven. Por un tiempo pensó en dedicarse a la carrera de las armas, pero volvió al estado clerical y llegó a ser archidiácono de la diócesis.
En el siglo XII la diócesis de Lieja, rica y poderosa, era objeto de disputa entre las grandes familias nobles de la región, y su obispo tenía también un enorme poder político. En 1191, tras la muerte del obispo, Alberto fue elegido por la mayoría del cabildo, pero el emperador Enrique VI impuso a otro candidato. Alberto apeló a Roma, y el papa Celestino III confirmó su elección. Como no podía tomar posesión en territorio imperial, fue consagrado en Reims, que entonces pertenecía a Francia, en 1192.
Pocas semanas después, el 24 de noviembre de 1192, fue asesinado en las afueras de Reims por unos caballeros alemanes que se habían ganado su confianza, y que actuaban, según se cree, en favor del emperador. Su muerte fue vista como la de un mártir de la libertad de la Iglesia frente al poder político. Fue canonizado en 1613. Es venerado especialmente en Bélgica, en Lovaina, Lieja y Bruselas.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.