Nicolás I fue papa entre los años 858 y 867, y es uno de los pocos pontífices a los que la tradición ha dado el título de «Magno». Nació en Roma en una familia noble y sirvió en la curia papal bajo varios papas, como Sergio II, León IV y Benedicto III. A la muerte de este último, en 858, fue elegido papa siendo todavía diácono.

Su pontificado estuvo marcado por la firme afirmación de la autoridad del obispo de Roma en toda la Iglesia y por la defensa de la moral cristiana frente a los poderosos. Se opuso al rey Lotario II de Lotaringia, que quería repudiar a su legítima esposa para casarse con otra mujer, y no cedió a pesar de las presiones de obispos y del emperador. También corrigió a arzobispos que abusaban de su autoridad, como Hincmaro de Reims y Juan de Rávena, y defendió el derecho de los obispos a apelar a Roma.

En Oriente, se negó a reconocer la deposición del patriarca Ignacio de Constantinopla y el nombramiento de Focio, lo que abrió un grave conflicto con la Iglesia bizantina. Al rey Boris de Bulgaria, recién bautizado, le envió una célebre carta con respuestas a sus preguntas sobre la vida cristiana, considerada un modelo de prudencia pastoral. Fue además generoso con los pobres de Roma. Murió el 13 de noviembre de 867 y fue sepultado en la basílica de San Pedro.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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