
San Homobono fue un comerciante de Cremona, en Lombardía, que vivió en el siglo XII y es uno de los pocos laicos de la Edad Media canonizados poco después de su muerte. Su nombre, que significa hombre bueno, resume la imagen que dejó entre sus contemporáneos. Hijo de un mercader de telas, aprendió el oficio de su padre y lo ejerció con honradez, rechazando cualquier forma de fraude en un ambiente donde el comercio crecía con fuerza en las ciudades italianas.
Se casó y tuvo familia, y supo combinar sus deberes de padre y de comerciante con una intensa vida cristiana. Entregaba a los pobres una parte importante de sus ganancias, los visitaba en sus casas, acogía a niños abandonados y procuraba reconciliar a familias enfrentadas, algo muy valioso en una ciudad dividida por luchas de facciones. Cada día acudía a orar a la iglesia de San Egidio, cercana a su casa.
El 13 de noviembre de 1197, mientras asistía a misa en esa iglesia, se postró con los brazos en cruz durante el canto del Gloria y ya no se levantó: había muerto. El obispo de Cremona, Sicardo, viajó a Roma para pedir su canonización, y el papa Inocencio III lo declaró santo en 1199, apenas dos años después. Es patrono de Cremona y de los comerciantes, los sastres y los trabajadores textiles. Sus restos se veneran en la catedral de Cremona, y su fiesta se celebra el 13 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.