San Leonardo, conocido también como Leonardo de Noblat, fue un ermitaño franco del siglo VI. Lo que sabemos de él procede de una biografía escrita varios siglos después de su muerte, con muchos elementos legendarios, por lo que los detalles concretos deben tomarse con prudencia.
Según la tradición, pertenecía a una familia noble de la Galia franca, fue ahijado del rey Clodoveo y discípulo de san Remigio, obispo de Reims, el que bautizó al rey. Rechazó los honores y el obispado que se le ofrecían y obtuvo del monarca el privilegio de visitar y liberar a los presos que considerara dignos de ello. Más tarde se retiró a vivir como ermitaño en un bosque cerca de Limoges. La leyenda cuenta que, gracias a su oración, una reina que se encontraba en un parto difícil dio a luz con felicidad, y que el rey, en agradecimiento, le concedió tierras en las que fundó un monasterio, origen de la actual localidad de Saint-Léonard-de-Noblat.
Murió hacia mediados del siglo VI. Su culto se extendió mucho en la Edad Media, sobre todo tras las cruzadas, y es invocado como patrono de los presos, de las parturientas y del ganado. Es especialmente venerado en el Lemosín francés y en Baviera y Austria, donde se celebran tradicionales procesiones a caballo en su honor.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.