Guillermo nació hacia 1125 en Francia, en la región de Valois. Fue canónigo de la colegiata de Santa Genoveva de París y, cuando en 1148 se introdujo allí la vida de los canónigos regulares, con una regla común según la tradición agustiniana, fue uno de los que la acogieron con más entusiasmo. Su fama de hombre recto y observante se extendió más allá de Francia.
Años más tarde, el obispo Absalón de Roskilde, una de las grandes figuras de la Dinamarca medieval, lo invitó a reformar la comunidad de canónigos de Eskilsø, en el fiordo de Roskilde, que vivía sin disciplina. Guillermo aceptó y se trasladó al norte. Su tarea fue ardua: los canónigos se resistían a la reforma, el clima era duro y sufrió presiones de nobles de la región. Con paciencia, y alguna medida firme, logró restaurar la vida común. Más tarde trasladó la comunidad a Æbelholt, en Selandia, donde fundó la abadía de Santo Tomás, de la que fue abad durante unos treinta años. Intervino también en asuntos de la Iglesia y del reino danés, y desde allí promovió la reforma de otras casas religiosas.
Murió en Æbelholt el domingo de Pascua de 1203. Fue canonizado por el papa Honorio III en 1224. Su vida fue escrita poco después de su muerte por uno de sus canónigos, y se conservan también cartas suyas. En Dinamarca se le recuerda como uno de los grandes reformadores de la vida religiosa en la Edad Media, y su memoria se celebra el 6 de abril.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.