
Gervasio es venerado junto con Protasio como los primeros mártires de Milán. No se conocen datos ciertos sobre su vida ni sobre la fecha de su martirio, que la tradición sitúa en los primeros siglos del cristianismo. Su memoria está ligada sobre todo al hallazgo de sus restos por san Ambrosio, obispo de Milán, en el año 386.
El propio Ambrosio relató los hechos en una carta a su hermana Marcelina. Cuando estaba a punto de consagrar la nueva basílica que había construido, hoy llamada de San Ambrosio, los fieles le pidieron que la dedicara con reliquias de mártires. Ambrosio mandó excavar junto a la iglesia de los santos Nabor y Félix y allí aparecieron los cuerpos de dos hombres que fueron identificados como Gervasio y Protasio. Sus restos fueron trasladados solemnemente a la nueva basílica y colocados bajo el altar, el lugar que Ambrosio había reservado para su propia tumba. San Agustín, que entonces estaba en Milán, cuenta en sus «Confesiones» las curaciones atribuidas a los mártires durante aquellos días.
El culto a Gervasio y Protasio se difundió rápidamente por toda Italia, la Galia y otros lugares de Occidente, y numerosas iglesias los tienen como titulares. Sus restos reposan todavía en la cripta de la basílica de San Ambrosio de Milán, junto a los del propio Ambrosio. Son patronos de Milán junto con su obispo, y su fiesta se celebra el 19 de junio, aniversario de aquel traslado.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.