San Gerard de Brogne
Santo

San Gerard de Brogne

Se celebra el 5 de diciembre

San Gerard de Brogne

Nacido en Staves, condado de Namur, a finales del siglo IX; muerto  en Brogne o Saint-Gérard el 3 de octubre 959. Hijo de Estancio -de la familia  de duques de la Baja Austrasia- y de Plectruda -hermana de Esteban, Obispo de  Liège-, el joven Gerardo, como la mayor parte de los hombres de su categoría,  siguió al principio la carrera de las armas.

Sin embargo, la devoción  que profesaba pese a hallarse entre las distracciones del campamento era digna  de admiración. Transformó en una gran iglesia una modesta capilla  situada en Brogne, territorio que pertenecía a su familia. Aproximadamente  en 917, el Conde de Namur lo envió como embajador al encuentro de Roberto,  el hermano más joven de Eudes, Rey de Francia.

Permitió a sus seguidores  residir en París, pero él se fue a vivir a la Abadía de Saint-Denis,  donde quedó tan impresionado por las deificantes vidas de los monjes que,  al concluir su embajada, con el consentimiento del Conde de Namur y del Obispo  Esteban -su tío materno-, volvió a Saint-Denis, tomó los  hábitos, y tras once años fue ordenado sacerdote. Entonces solicitó  que se le permitiese regresar a Brogne, donde sustituyó a los laxos clérigos  por monjes motivados por un verdadero espíritu religioso.

Acto seguido  se retiró a una celda cerca del monasterio para someterse a una mortificación  más severa. Fue llamado de su retiro por el Arzobispo de Cambrai, quien  le confió la dirección de la comunidad de Saint-Ghislain, en Hainault.  Aquí también reemplazó por monjes a los canónigos,  cuya conducta había dejado de ser ejemplar, e hizo cumplir la disciplina  monástica más estricta.

Gradualmente llegó a ser superior  de otras dieciocho abadías situadas en la región comprendida entre  Meuse, Somme y el mar, y gracias a sus esfuerzos la Orden de San Benedicto pronto  fue completamente restablecida por toda la región. Abrumado por la edad  y las enfermedades, situó a vicarios o abades en su lugar en varias abadías  que tenía a su cargo, y se retiró a la de Brogne.

Aún tuvo  coraje para hacer un viaje a Roma con el fin de obtener una Bula que confirmase  los privilegios de dicha abadía. A su regreso realizó una visita  final a todas las comunidades que había reorganizado, para después  esperar la muerte en Brogne. Su cuerpo aún se conserva en Brogne, ahora  comúnmente llamada Saint-Gérard.

Fuente de la biografía: Evangelizo.org.

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