
Geraldo nació hacia el año 855 en Auvernia, en el centro de Francia, en una familia noble. Una larga enfermedad en su juventud lo apartó durante años de la vida de la nobleza y le permitió dedicarse al estudio y a la oración. Al morir sus padres heredó el título de conde de Aurillac y extensos dominios, pero decidió vivir con la austeridad de un monje sin abandonar sus responsabilidades de señor laico.
Su biografía, escrita pocos años después de su muerte por san Odón, abad de Cluny, lo presenta como modelo de noble cristiano: vestía con sencillez, rezaba el oficio divino, repartía buena parte de sus rentas entre los pobres, administraba justicia con equidad y procuraba evitar la violencia en una época de guerras privadas entre señores. Peregrinó varias veces a Roma, y hacia el año 894 fundó en Aurillac una abadía benedictina dedicada a san Pedro, que con el tiempo llevaría su nombre y sería un importante centro de estudios; allí se formó, decenios después, Gerberto de Aurillac, el futuro papa Silvestre II.
Murió el 13 de octubre de 909 en Saint-Cirgues, en Auvernia, y fue sepultado en su abadía. La obra de Odón de Cluny contribuyó a difundir su culto como el de un laico que alcanzó la santidad sin dejar su estado. Es patrono de Aurillac y de la Alta Auvernia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.