Los santos Fausto, Jenaro y Marcial fueron tres mártires de Córdoba, en la provincia romana de la Bética, muertos probablemente durante la persecución del emperador Diocleciano, a comienzos del siglo IV. El poeta cristiano Prudencio, que escribió poco después, los menciona como «las tres coronas» de Córdoba, y su culto está documentado desde la Antigüedad, por lo que no se duda de su existencia ni de su martirio.
Las actas que narran su pasión, en cambio, se escribieron más tarde y tienen escaso valor histórico. Según ese relato, los tres fueron llevados ante el juez y torturados en el potro, uno tras otro, para obligarlos a ofrecer sacrificios a los dioses. Fausto proclamó que no había más que un Dios creador; Jenaro soportó igualmente los tormentos, y Marcial, el más joven, confesó su fe en la Trinidad. Finalmente fueron condenados a morir en la hoguera.
Son, junto con san Acisclo y santa Victoria, los mártires más antiguos y venerados de Córdoba, ciudad que conserva su memoria en su patrimonio religioso. Su fiesta se celebra el 13 de octubre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.