
Eduardo, llamado «el Confesor», fue rey de Inglaterra en el siglo XI. Nació hacia el año 1003 en Islip, hijo del rey anglosajón Etelredo II y de Emma de Normandía. Cuando los daneses conquistaron Inglaterra, siendo niño tuvo que refugiarse en Normandía, donde vivió en el exilio durante unos veinticinco años.
En 1042 fue llamado de nuevo a Inglaterra y coronado rey. Su largo reinado fue, en general, una época de paz relativa, aunque marcada por las tensiones entre la corona y los grandes nobles, en especial la poderosa familia del conde Godwin, con cuya hija Edith se casó. Sus contemporáneos destacaron su piedad, su generosidad con los pobres y su apoyo a la Iglesia. Su obra más recordada es la reconstrucción de la abadía de Westminster, junto a Londres, cuya iglesia fue consagrada a finales de 1065.
Murió pocos días después, el 5 de enero de 1066, sin dejar hijos, y fue sepultado en Westminster. La disputa por su sucesión condujo ese mismo año a la conquista normanda de Inglaterra. El papa Alejandro III lo canonizó en 1161, y el 13 de octubre de 1163 sus restos fueron trasladados a un nuevo sepulcro, fecha en que se celebra su fiesta. Fue durante siglos patrono de Inglaterra, y su tumba en la abadía de Westminster sigue siendo un lugar de oración.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.