San Felano, conocido en el mundo anglosajón como Fillan, fue un monje irlandés que en el siglo VIII se estableció en Escocia como misionero. La tradición lo presenta como hijo de santa Kentigerna, una mujer de familia noble que, tras enviudar, también se marchó a Escocia y vivió como ermitaña. Se dice que se formó en un monasterio irlandés y que después viajó a Escocia junto con su madre y su tío, san Comgan.
Desarrolló su labor evangelizadora sobre todo en la región de Perthshire, en el centro de Escocia, donde un valle lleva su nombre, Strathfillan. Llevó una vida austera, con largos periodos de soledad y oración, y fundó allí una iglesia. Su memoria se conservó en numerosos lugares, con pozos y capillas que llevan su nombre, a los que durante siglos acudió la gente en busca de curación.
Sus reliquias fueron muy veneradas en la Escocia medieval. Según una tradición, una reliquia de su brazo estuvo presente en la batalla de Bannockburn, en 1314, y el rey Roberto I atribuyó a su intercesión la victoria escocesa. Su báculo, conocido como el Quigrich, se conserva en el Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo. Su fiesta se celebra el 9 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.