Epímaco fue un cristiano de Pelusio, una antigua ciudad egipcia situada en la desembocadura oriental del Nilo, junto a la actual Port Said, que tuvo comunidad cristiana desde fechas tempranas. Vivió en el siglo III, y su nombre aparece en varios martirologios antiguos y en los calendarios de las Iglesias griega y eslava. Según el relato de su martirio, llevaba una vida retirada y ascética en su ciudad.
La tradición cuenta que, al llegar noticias de la persecución que el emperador Decio había desatado hacia el año 250, Epímaco fue a Alejandría. Allí presenció cómo las autoridades obligaban a los cristianos a ofrecer sacrificios a los dioses del Imperio, y en un arrebato de celo derribó el altar dispuesto para ello. Fue detenido de inmediato, torturado y decapitado. Los textos de su pasión que se conservan son tardíos y tienen rasgos novelescos, por lo que los detalles deben tomarse con prudencia.
A menudo se le confunde con otro Epímaco mártir en Alejandría en la misma persecución, recordado en otra fecha, y con el compañero de san Gordiano venerado en Roma. Los estudiosos que analizaron su caso los consideran personas distintas. De Epímaco de Pelusio se conserva, sobre todo, la memoria de un cristiano que dio su vida en Egipto durante la primera gran persecución general contra la Iglesia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.