Emeramo fue un obispo misionero de origen franco que vivió en el siglo VII. Según su biografía, escrita hacia el año 772 por Arbeo, obispo de Freising, procedía de Poitiers, en la Galia, donde había predicado con éxito. Algunos textos lo llaman obispo de esa ciudad, pero su nombre no figura en las listas episcopales de Poitiers ni de otras sedes, de modo que pudo ser un obispo itinerante, sin diócesis fija.
Movido por el deseo de evangelizar los pueblos situados más allá del Danubio, se dirigió hacia Baviera. El duque Teodo lo retuvo en Ratisbona, la actual Regensburg, para que atendiera a sus súbditos, muchos de los cuales eran cristianos solo de nombre. Permaneció allí unos tres años predicando y organizando la vida de la Iglesia. Según la tradición, fue víctima de una venganza familiar: la hija del duque lo acusó falsamente de ser responsable de su embarazo, y su hermano persiguió al obispo, que había partido hacia Roma, y lo hizo torturar y matar cerca de Helfendorf. Su inocencia fue reconocida después y se le veneró como mártir.
Su cuerpo fue llevado a Ratisbona, donde sobre su tumba se levantó la abadía benedictina de San Emeramo, uno de los grandes centros culturales de la Baviera medieval, hoy parte del palacio de los príncipes de Thurn und Taxis. Es patrono de Ratisbona, y su memoria se celebra el 22 de septiembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.