
San Eleuterio fue un abad italiano del siglo VI, conocido gracias a los Diálogos del papa san Gregorio Magno, que lo trató personalmente y habla de él con gran afecto como un hombre sencillo y de profunda compunción. Fue abad del monasterio de San Marcos, cerca de Spoleto, en Umbría, en los años en que Italia sufría las consecuencias de las guerras y de la invasión lombarda.
Gregorio cuenta de él un episodio que muestra su humildad. Unas religiosas le confiaron un niño atormentado cada noche por un mal espíritu, y durante unos días el niño estuvo tranquilo en el monasterio. Eleuterio comentó con cierta vanidad que el demonio no se atrevía a molestar a un niño protegido por los monjes, y en ese momento el niño volvió a sufrir un ataque. El abad reconoció su falta ante sus hermanos y les propuso ayunar y orar todos juntos hasta que el niño quedara libre, cosa que, según el relato, sucedió.
El propio Gregorio cuenta que, estando enfermo un Sábado Santo y apenado por no poder ayunar, pidió a Eleuterio que rezara por él, y que gracias a su oración pudo hacerlo sin dificultad. En sus últimos años, Eleuterio vivió en el monasterio de San Andrés que Gregorio había fundado en su casa familiar del monte Celio, en Roma, y allí murió hacia el año 585. Su memoria se celebra el 6 de septiembre, y se le recuerda como ejemplo de santidad humilde que sabe reconocer sus propias faltas.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que nos has dado un modelo de perfección evangélica en la vida ejemplar de San Eleuterio, abad, concédenos, en medio de los acontecimientos de este mundo, que sepamos adherirnos, con todo nuestro corazón, a los bienes de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.