
Bertrando de Garrigues fue uno de los primeros compañeros de santo Domingo de Guzmán. Nació a finales del siglo XII en Garrigues, en el sur de Francia, una región sacudida entonces por la expansión de los cátaros o albigenses, por la violencia de la cruzada lanzada contra ellos y por la debilidad del clero local. Siendo ya sacerdote, se unió a la predicación promovida en la región para devolver a la gente a la fe católica.
Conoció a Domingo hacia 1208 y se convirtió en uno de sus colaboradores más cercanos. Fue uno de los seis hombres que en 1215, en Toulouse, se unieron a él para formar la comunidad de la que nacería la Orden de Predicadores, aprobada al año siguiente. Domingo le confió responsabilidades de gobierno durante sus ausencias y lo tomó como compañero de viaje en varias ocasiones, entre ellas su viaje a París.
En el capítulo general celebrado en Bolonia en 1221, cuando la orden se organizó en provincias, Bertrando fue nombrado prior provincial de Provenza. Se dedicó a predicar, a fundar conventos y a formar a los frailes, con fama de gran austeridad. Murió hacia 1230 en el monasterio de monjas cistercienses de Bouchet, cerca de Orange, adonde había ido a predicar. Su culto fue confirmado por León XIII en 1881.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.