
Cleofás es uno de los dos discípulos que, según el Evangelio de san Lucas, caminaban hacia Emaús, una aldea cercana a Jerusalén, en la tarde del primer día de la semana, después de la crucifixión de Jesús. Iban tristes y desconcertados por lo ocurrido, cuando se les unió un desconocido que les explicó las Escrituras sobre el Mesías. Al llegar a la aldea le pidieron que se quedara con ellos, y lo reconocieron como Jesús resucitado al partir el pan. Enseguida regresaron a Jerusalén para contarlo a los apóstoles.
Este relato es uno de los más queridos del Evangelio, y en él la Iglesia ha visto siempre una imagen de la misa: la palabra que ilumina y el pan partido en el que se reconoce a Cristo. El Evangelio de san Juan menciona además a una «María, la de Cleofás» al pie de la cruz. Algunas tradiciones antiguas identifican a ambos personajes e incluso relacionan a Cleofás con la familia de Jesús, pero no hay certeza de ello, porque el nombre no era raro en la época.
Según una tradición posterior, Cleofás habría muerto mártir en su propia casa de Emaús, en la que se habría levantado después una iglesia. Su memoria se celebra el 25 de septiembre, y varios lugares de Tierra Santa reclaman ser la antigua Emaús.
Oración
oremos
Confesamos, Señor, que sólo tú eres santo y que sin ti nadie es bueno, y humildemente te pedimos que la intercesión de San Cleofás venga en nuestra ayuda para que de tal forma vivamos en el mundo que merezcamos llegar a la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.