San Argimiro fue uno de los mártires cristianos de Córdoba en el siglo IX, cuando la ciudad era la capital del emirato omeya de al-Ándalus. Había nacido en Cabra, en la actual provincia de Córdoba, en una familia cristiana. Por su preparación llegó a ocupar un cargo importante al servicio de la administración del emir, una situación que no era rara entre los cristianos mozárabes de la época.
Después de muchos años en ese puesto lo dejó y se retiró a un monasterio de Córdoba para dedicarse a la oración. En aquellos años se vivía una fuerte tensión entre las autoridades y la comunidad cristiana, y varias decenas de cristianos fueron condenados a muerte por confesar públicamente su fe. Argimiro, ya de edad avanzada, fue denunciado y llevado ante el juez, que le pidió renunciar a Cristo. Al negarse, fue torturado y finalmente muerto a espada el 28 de junio del año 856, bajo el emir Muhammad I.
Su martirio fue recogido por san Eulogio de Córdoba, testigo y cronista de aquella persecución, que poco después moriría también mártir. Argimiro figura en el Martirologio Romano y su memoria se mantiene en Córdoba y en su localidad natal, Cabra.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.