San Agabo es un profeta cristiano de la primera generación, mencionado dos veces en los Hechos de los Apóstoles. Era originario de Judea y formaba parte del grupo de profetas, es decir, de cristianos que hablaban movidos por el Espíritu Santo para exhortar y orientar a las comunidades, que viajaron de Jerusalén a Antioquía en los años en que Pablo y Bernabé predicaban allí.
En Antioquía anunció que vendría una gran hambre sobre toda la tierra, y el libro de los Hechos señala que se cumplió en tiempos del emperador Claudio, a mediados del siglo I. A raíz de aquel anuncio, los cristianos de Antioquía organizaron una colecta para ayudar a los hermanos de Judea, que Pablo y Bernabé llevaron a Jerusalén (Hechos 11,27-30). Años más tarde, Agabo vuelve a aparecer en Cesarea, en la casa del evangelista Felipe, donde se alojaba Pablo de camino a Jerusalén. Allí tomó el cinturón del apóstol, se ató con él los pies y las manos y anunció que así lo atarían en Jerusalén y lo entregarían a los paganos (Hechos 21,10-11), cosa que sucedió poco después.
Fuera de estos pasajes no hay datos seguros sobre su vida. La tradición griega lo cuenta entre los setenta y dos discípulos y afirma que murió mártir en Antioquía, pero no hay pruebas de ello. Las Iglesias orientales lo celebran el 8 de marzo; en el calendario latino su memoria se ha situado en distintas fechas, entre ellas el 13 de febrero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.