Martín, llamado Cid, nació en Zamora o en sus alrededores a finales del siglo XI o comienzos del XII. De su juventud no se sabe casi nada; las fuentes lo presentan ya como clérigo deseoso de una vida retirada. Según la tradición, se instaló con algunos compañeros en una cueva de las tierras de Zamora, donde vivían en penitencia y acogían a pobres y peregrinos.
En aquellos años la reforma cisterciense, nacida en Francia con san Bernardo como gran impulsor, se estaba extendiendo con rapidez por los reinos de la península ibérica. Martín conoció la observancia del monasterio de Moreruela y se sintió atraído por ella. El rey Alfonso VII le concedió tierras para fundar un monasterio en honor de la Virgen, que se llamó Santa María de Bellofonte, por una fuente cercana, y que Martín agregó a la Orden del Císter. Lo gobernó como abad durante unos quince años con fama de santidad.
Murió el 7 de octubre de 1152 y fue enterrado en su monasterio. En el siglo XIII el rey Fernando III trasladó la comunidad a un lugar más favorable, que pasó a llamarse Valparaíso, y con ella sus restos, que fueron objeto de veneración durante siglos. El monasterio desapareció tras la desamortización del siglo XIX. Martín Cid es venerado como beato por la tradición cisterciense y en la diócesis de Zamora.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.