
Juan Minami Gorozaemon fue un samurái japonés que murió mártir en 1603, en los primeros años de la persecución contra los cristianos en Japón. Pertenecía a la región de Kumamoto, en la isla de Kyushu, donde el cristianismo había arraigado en la segunda mitad del siglo XVI gracias a los misioneros. Era un hombre respetado y un cristiano activo en su comunidad.
A comienzos del siglo XVII, el señor feudal de la región, Katō Kiyomasa, budista ferviente, exigió a sus vasallos cristianos que renunciaran a su fe. Juan Minami se negó, y lo mismo hizo otro samurái, Simón Takeda. Ambas familias fueron condenadas. El 8 de diciembre de 1603 Juan fue decapitado; su esposa Magdalena y su hijo adoptivo Luis, un niño de unos siete años, murieron crucificados, junto con Inés, esposa de Simón Takeda, y Juana, madre de este. Los testimonios de la época destacan la serenidad con que afrontaron la muerte y la oración que mantuvieron hasta el final.
Juan Minami y sus familiares forman parte de los 188 mártires japoneses, encabezados por el sacerdote Pedro Kibe Kasui, que fueron beatificados en Nagasaki el 24 de noviembre de 2008. La mayoría de ellos eran laicos: familias enteras, catequistas, samuráis y gente sencilla que entre 1603 y 1639 prefirieron morir antes que renunciar a su fe. Se les recuerda especialmente en las diócesis de Fukuoka y Nagasaki.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.