
Enrique nació en Bolzano, en el Tirol, a mediados del siglo XIII, en una familia muy pobre, y nunca aprendió a leer ni a escribir. Siendo joven se trasladó a Treviso, en el Véneto, donde trabajó como jornalero y carpintero. En Italia se le conoce popularmente como san Rigo.
Llevó una vida sencilla y profundamente religiosa. Asistía a misa a diario, se confesaba con frecuencia y dedicaba a la oración el tiempo libre que le dejaba el trabajo. Todo lo que ahorraba de su modesto jornal lo repartía entre los pobres. Al envejecer, cuando ya no podía trabajar, vivió de la caridad de los vecinos y, según sus contemporáneos, compartía con otros mendigos lo que recibía. Un ciudadano de Treviso le ofreció una pequeña habitación donde pasó sus últimos años.
Murió en Treviso el 10 de junio de 1315. Su muerte causó una gran conmoción en la ciudad: la gente acudió en masa a venerar su cuerpo y las autoridades recogieron por escrito los numerosos favores atribuidos a su intercesión. Fue sepultado en la catedral de Treviso, donde todavía se veneran sus restos. Su culto fue confirmado en 1750 por el papa Benedicto XIV. Se le recuerda como ejemplo de santidad en la vida de un trabajador humilde y como uno de los santos populares de Treviso.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.