
Edward Poppe nació el 18 de diciembre de 1890 en Moerzeke, en Flandes, Bélgica, hijo de un panadero en una familia profundamente cristiana con numerosos hijos, varios de los cuales se consagraron a Dios. Ingresó en el seminario y, durante la Primera Guerra Mundial, fue movilizado y sirvió como enfermero militar, una experiencia dura que le hizo conocer de cerca la vida de los soldados. Le marcó mucho la lectura de santa Teresa de Lisieux y su «caminito» de confianza.
Fue ordenado sacerdote en 1916 y nombrado vicario en una parroquia obrera de Gante, donde se dedicó con gran celo a los niños, a la catequesis y a la promoción de la comunión frecuente. Su salud, siempre frágil, le obligó a dejar ese trabajo, y fue nombrado capellán de una comunidad religiosa en Moerzeke. Más tarde se le encargó la dirección espiritual de los seminaristas y religiosos que cumplían el servicio militar en el centro de Leopoldsburg, tarea que desempeñó también mediante numerosos escritos.
Su espiritualidad se centraba en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen, y promovió con fuerza el movimiento eucarístico entre los niños. Murió en Moerzeke el 10 de junio de 1924, con solo treinta y tres años. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 1999. Su tumba, en su pueblo natal, es lugar de peregrinación en Flandes.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.