Apolinar Franco nació en Aguilar de Campoo, en la actual provincia de Palencia, España, en la segunda mitad del siglo XVI. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo el grado de doctor, e ingresó en la Orden Franciscana de la Observancia. Hacia 1600 fue enviado como misionero a Filipinas y desde allí pasó a Japón, donde la Iglesia, fundada por san Francisco Javier medio siglo antes, contaba con muchos miles de fieles.
A partir de 1614 el gobierno de los Tokugawa prohibió el cristianismo y expulsó a los misioneros, desatando una persecución que duró décadas. Fray Apolinar, nombrado comisario de la misión franciscana, permaneció en el país de forma clandestina. En 1617, al saber que la región de Ōmura había quedado sin sacerdotes, fue allí a atender a los cristianos sin ocultarse, y fue detenido de inmediato. Pasó cerca de cinco años encarcelado en condiciones muy duras, sin dejar de animar a los fieles y de bautizar a algunos compañeros de prisión. En 1622, el año de la llamada «gran matanza», fue quemado vivo en Ōmura junto con otros religiosos y cristianos japoneses, entre ellos el dominico Tomás de Zumárraga.
Fue beatificado por el papa Pío IX en 1867, junto con otros 204 mártires de Japón muertos entre 1617 y 1632. Es recordado por la familia franciscana y en su localidad natal.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.