
Antonio Constante Auriel nació en Fajoles, en el sur de Francia, el 19 de abril de 1764. Optó por el sacerdocio y recibió las órdenes en los años en que comenzaba la Revolución Francesa. Fue destinado como vicario a una parroquia de la diócesis de Cahors, y se le conocía habitualmente por su segundo nombre, Constante.
La Constitución civil del clero, de 1790, obligaba a los sacerdotes a jurar fidelidad a una organización de la Iglesia impuesta por el Estado y desligada de Roma. Muchos se negaron, y fueron considerados refractarios. Constante Auriel fue encarcelado por esa razón y, a finales de 1793, condenado a la deportación. Como cientos de sacerdotes, fue llevado a Rochefort, en la costa atlántica, para ser embarcado rumbo a la Guayana.
Los barcos nunca partieron: los presos quedaron hacinados en viejos navíos anclados frente al puerto, en condiciones de hambre y suciedad extremas, donde las epidemias causaron centenares de muertes. Auriel se dedicó a atender a sus compañeros enfermos y contrajo él mismo la enfermedad, de la que murió el 16 de junio de 1794, con treinta años. Fue beatificado por Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995 junto con otros sesenta y tres sacerdotes y religiosos muertos en los pontones de Rochefort.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.