
Catalina Scherer nació el 31 de octubre de 1825 en Meggen, junto al lago de los Cuatro Cantones, en Suiza. Perdió a su padre a los siete años y se crió con unos tíos. Ella misma se describió de joven como inquieta, presumida y algo rebelde, pero también tenía inteligencia, memoria y sentido de la responsabilidad. A los dieciséis años pasó un tiempo en el hospital de Lucerna, donde el contacto con el sufrimiento de los enfermos y la oración fueron transformando su carácter.
En 1845 se unió a la naciente comunidad que el capuchino Teodosio Florentini estaba formando para la enseñanza y la atención social, y tomó el nombre de María Teresa. Trabajó como maestra y después en hospitales y asilos para pobres. Cuando Florentini decidió crear una rama dedicada a la caridad, ella fue su principal colaboradora, y así nacieron las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz, con casa madre en Ingenbohl, de las que fue la primera superiora general durante más de treinta años.
Tras la muerte de Florentini en 1865 tuvo que afrontar graves problemas económicos y desacuerdos internos, que soportó con humildad y largas horas de oración ante el Santísimo. Murió en Ingenbohl el 16 de junio de 1888. Juan Pablo II la beatificó el 29 de octubre de 1995. Su tumba en Ingenbohl es lugar de peregrinación, y su congregación se ha extendido por Europa, América, Asia y África.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.