
Andrés Dotti nació hacia 1250 en Borgo Sansepolcro, en la Toscana, en una familia acomodada. Siendo joven se vinculó como laico a la Orden de los Siervos de María, fundada pocos años antes en Florencia. Durante un capítulo general de la orden celebrado en su ciudad escuchó predicar a san Felipe Benicio, prior general de los servitas, y decidió dejarlo todo para hacerse religioso.
Ya sacerdote, se formó junto a uno de los primeros servitas y se convirtió en un predicador apreciado en la Toscana; acompañó a san Felipe Benicio en algunas de sus misiones. Con su palabra atrajo a la orden a un grupo de ermitaños que vivían de forma independiente cerca de Vallucola, en el Apenino toscano, y los organizó según la regla de los Siervos, quedando él al frente de esa comunidad.
Pasó la última etapa de su vida en el eremitorio de Vallucola, dedicado a la oración, la penitencia y la contemplación, aunque sin abandonar del todo la predicación. Murió allí en 1315. Sus restos se trasladaron a Borgo Sansepolcro, donde se veneran en la iglesia de los servitas. Su culto fue confirmado a comienzos del siglo XIX, y es recordado especialmente por la familia servita.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.