
Olga Bidà nació en 1903 en Tsebliv, un pueblo de la región de Lviv, en la actual Ucrania occidental, en una familia de la Iglesia greco-católica ucraniana, la Iglesia oriental unida a Roma. Ingresó en la congregación de las Hermanas de San José, donde tomó el nombre de Olimpia, y trabajó en varias comunidades de la región, entre ellas en Zhuzhil, ocupándose de la catequesis y del servicio a la parroquia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen soviético suprimió la Iglesia greco-católica en 1946: sus obispos y muchos sacerdotes fueron encarcelados o deportados, y la vida religiosa quedó prohibida. Sor Olimpia siguió sosteniendo a los fieles: reunía a la gente para rezar, enseñaba el catecismo y dirigía oraciones en ausencia de los sacerdotes. En 1950 fue detenida, junto con sor Laurentia Herasymiv, mientras acompañaban un entierro, y condenada por actividad antisoviética.
Fue deportada al campo de Kharsk, cerca de Tomsk, en Siberia, donde murió el 28 de enero de 1952, debilitada por el hambre, el frío y la falta de atención médica. Juan Pablo II la beatificó el 27 de junio de 2001 en Lviv, durante su viaje a Ucrania, junto con otros mártires greco-católicos del periodo soviético y nazi. Se la recuerda el 28 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.