
Catalina Sordini nació el 16 de abril de 1770 en Porto Santo Stefano, en la costa de la Toscana, en una familia muy católica; su padre promovía en la parroquia la exposición del Santísimo Sacramento. Desde adolescente pasaba largos ratos en adoración. Cuando tenía diecisiete años le propusieron un buen matrimonio, pero, según su propio relato, una experiencia interior la llevó a consagrarse a Dios.
En 1788 ingresó en el monasterio de terciarias franciscanas de Ischia di Castro, donde tomó el nombre de María Magdalena de la Encarnación. Allí sintió la llamada a fundar una obra dedicada a la adoración eucarística ininterrumpida, día y noche, en reparación por las ofensas a Dios. Fue elegida abadesa en 1802 y, en 1807, con el permiso de Pío VII, se trasladó a Roma con algunas hermanas y fundó el primer monasterio de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, abriendo la iglesia a la adoración de los fieles. Durante la ocupación francesa de Roma la comunidad fue dispersada y ella desterrada, pero tras la caída de Napoleón pudo reunir de nuevo a sus hermanas.
Murió en Roma el 29 de noviembre de 1824. Fue beatificada en 2008. Su instituto se ha extendido por Italia y otros países, entre ellos varios de América Latina.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.