
La beata María de Oignies fue una mística de los Países Bajos meridionales, considerada una de las primeras y más influyentes figuras del movimiento de las beguinas, mujeres que llevaban una vida de oración y servicio sin entrar en un monasterio. Nació hacia 1177 en Nivelles, en Brabante, en una familia rica, y a los catorce años fue casada con un joven llamado Juan.
Al poco tiempo convenció a su esposo de vivir en continencia y de dedicarse con ella al cuidado de los leprosos en Willambroux, cerca de Nivelles. Ambos los atendían personalmente y repartían limosnas con tanta generosidad que sus parientes se lo reprochaban. María practicaba además penitencias muy duras. Más tarde, con el consentimiento de su marido, se retiró a vivir junto al priorato de canónigos regulares de Oignies, a orillas del río Sambre, donde a su alrededor se formó un grupo de mujeres que buscaban una vida semejante.
Su vida es conocida gracias a Jacques de Vitry, que fue su amigo y discípulo, se ordenó sacerdote por consejo de ella y llegó después a obispo de Acre y cardenal. Él escribió su biografía poco después de su muerte y la difundió como modelo de la nueva espiritualidad femenina, marcada por la devoción eucarística, las lágrimas de compunción y la pobreza voluntaria. María murió en Oignies el 23 de junio de 1213. Su culto es local y antiguo, y se recuerda en esa fecha en la región de Namur.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.