Esther Blondin nació el 18 de abril de 1809 en Terrebonne, en la provincia de Quebec, Canadá, en una familia campesina muy creyente pero, como la mayoría de los francocanadienses rurales de su tiempo, analfabeta. A los veintidós años entró a trabajar como empleada doméstica de las religiosas de la Congregación de Notre-Dame, que acababan de llegar a su pueblo, y con ellas aprendió a leer y escribir. Intentó ingresar en esa congregación, pero su salud frágil se lo impidió.
En 1833 se hizo maestra en Vaudreuil. Allí comprobó que la norma que impedía a una misma persona enseñar a niños y niñas obligaba a mantener dos escuelas, y que las parroquias pobres acababan por no tener ninguna. Para remediarlo, en 1850 fundó con el apoyo del obispo de Montreal, Ignace Bourget, la Congregación de las Hermanas de Santa Ana, dedicada a la educación de los niños pobres del campo en escuelas mixtas. Tomó el nombre de madre María Ana.
Pocos años después, por conflictos con el capellán, fue apartada del gobierno de la congregación y pasó más de tres décadas en tareas humildes, sobre todo en la lavandería de la casa madre de Lachine, sin quejarse. Murió allí el 2 de enero de 1890. Juan Pablo II la beatificó el 29 de abril de 2001.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.