
Hosana Andreasi nació en Mantua (Italia) el 17 de enero de 1449, hija de un noble de la ciudad y de una madre emparentada con los Gonzaga, la familia que gobernaba el lugar. Desde muy pequeña tuvo una intensa vida de oración y, según sus biógrafos, experiencias místicas que sus padres llegaron a confundir con una enfermedad. Su padre no quería que estudiara, pero ella aprendió a leer para conocer mejor la fe, y rechazó el matrimonio que la familia preparaba para ella.
Muy joven vistió el hábito de las terciarias dominicas, la llamada Orden de la Penitencia de Santo Domingo, aunque solo hizo la profesión muchos años después. No vivió en un convento: permaneció en el mundo, ocupándose de su casa y de sus hermanos menores tras la muerte de sus padres, y combinó la contemplación con obras de caridad. Gozó de gran prestigio en Mantua, y la familia ducal de los Gonzaga recurría a ella como consejera. Ayudó también a los pobres y a los perseguidos que acudían a ella.
Murió en Mantua el 18 de junio de 1505. Pronto fue venerada en la ciudad, y su culto fue confirmado por la Santa Sede a finales del siglo XVII. Sus restos se conservan en la catedral de Mantua. Es una de las figuras de mujeres laicas consagradas que, en la Italia del Renacimiento, fueron vistas por su pueblo como intercesoras y consejeras.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.